The The | Dusk

(Sony Records 1993)

Llevas horas tratando de recordar quién eres y por qué has llegado a este punto en tu vida, tan carente de dignidad y de planes para el futuro. Estás tumbado en tu guarida y dejas que la noche te caiga encima, como al resto de los mortales que causan la algarabía que se cuela por tu ventana, con las luces neón que proyecta un anuncio espectacular en el edificio de enfrente.  Tú prefieres esconderte de la vida hasta encontrar las respuestas que no te dejan dormir por las noches ni vivir durante el día.

No eres alguien que suela pedir consejos a los demás, sin embargo, en esta ocasión todo se ha salido de tus manos y te das cuenta de que son pocas las personas a quienes les confiarías un poco el volante, aún así te sometes a un ejercicio de memoria, con la intención de telefonear a tus amigos. ¿Llamarles? ¿Para qué? Seguramente están viviendo sus vidas a tope, obteniendo ese éxito que siempre han perseguido (y que me parece patético) y difícilmente tendrán tiempo para escucharte, y mucho menos para regalarte algunas palabras de aliento. Apagas el teléfono y extiendes la mano derecha hacia tu polvoso estante de discos, donde descansan tantos años de sonidos y memorias que suelen darte más respuestas que todas esas charlas de cerveza y marihuana que has sostenido con personas cuyos rostros ya no recuerdas. ¿Bob Dylan? No; demasiado campirano y aburrido para mi alma sedienta y citadita. ¿Radiohead? No gracias, hoy no quieres descifrar acertijos, y mucho menos burlarte de su status de leyendas. Carajo.

The-The-Dusk-

Dusk

¿Matt Johnson?

Después de 7 intentos al fin eliges la dosis nocturna y pones a girar el plato; ese que descubriste por una recomendación radiofónica de hace algunos años, pero que pocas veces escuchaste y al que jamás le has puesto mucha atención porque lleva consigo cierto sonido ochentero que te parece abominable. Entre el escepticismo y tu mirada que se clava fijamente en ese anuncio luminoso con forma de mujer curveada que te hace recordarla a ella (y a todas), retumban en las paredes húmedas un par de versos que te dejan la sangre y el corazón helados:

And have you ever wanted something so badly
that it possessed your body & your soul
through the night & through the day
until you finally get it!?
And then you realise that it wasn’t what you wanted after all.
And then those selfsame sickly little thoughts
now go & attach themselves to something….
….or somebody….new!
And the whole goddamn thing starts all over again.

 

True Happiness This Way Lies

Hace 20 años se publicó un álbum que versa sobre los tragos amargos de la vida citadina, de la decepción que resulta de pensar que el amor es más fuerte que la muerte, y de las almas nocturnas que buscan respuestas en los vasos de whisky o en las plegarias elevadas al cielo. Cuenta con la participación de Johnny Marr (The Smiths, Modest Mouse) en las guitarras y armónicas, y es primero en la discografía de The The que se aleja de ritmos bailables e industriales que permeó durante mucho tiempo su carrera toda. En la batería está el mítico Vinnie Colaiuta, quien lejos de mostrar virtuosismo, le imprime excelente y delciosa precisión a la sección rítmica, mientras que Matt Johnson nos cuenta sombrías y poco esperanzadoras historias al oído.

 thethe

Después de mamarte media botella de Whisky, por fin entiendes que los fantasmas que te acechan nunca te dejarán en paz, por más voces femeninas que hagas sonar en el teléfono (o en tu cama). Nada de lo que hagas hará que ella regrese y mucho menos conseguirás que las personas te valoren como tú supones que deben hacerlo. Tus lamentos a nadie le interesan y tú eres el único que puede salvarte. A menos de que seas un cobarde. El mundo es enorme y la vida es muy corta.

If you can’t change the world. Change yourself.
And if you can’t change yourself….change the world.

 

Txt by: Elías Pimentel

@eliasonfire