Nrmal 2017

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Texto: Adriana Antillón | Fotos: Issac Ruwinsky

Siempre es agradable visitar la ciudad de México y más si me toca vivir la experiencia del Nrmal, un festival prometedor que año con año sorprende con todas las propuestas nacionales e internacionales que ofrece. Me cuesta demasiado aprenderme los nombres de las bandas y también el de las canciones, me gusta disfrutar de la música por lo que es en su significado más básico, compartir emociones con sonidos y palabras.

Este año venía en cero, sólo conocía dos bandas del line up e iba con la mente abierta a escuchar sonidos nuevos y ver qué podía agregar a mis playlists. Me gusta el festival porque aunque de todas las bandas que he escuchado sólo conocía a una que otra, la capacidad de sorpresa es algo que me deja siempre con buen sabor de boca las veces que he ido. El año pasado no pude venir por cuestiones personales, pero este año me lo permití y vaya que me la pase muy buena onda con la gente de la capital y foráneos como yo.

Mi mejor compañía fue Issac, quien se encargó de la fotografía. El camino estuvo agradable, a diferencia de los años pasados utilicé el transporte público y las piernas, así llegamos al complejo militar Deportivo Lomas Altas. Ya no se hace extraño entrar a ese lugar, aunque siempre será incomodo estar dentro de un lugar lleno de soldados, ¿a alguno le gustará lo que se escucha dentro? al parecer no, nos veían igual de raro que muchas de las personas a ellos, les tomamos foto y llegamos a acreditarnos como prensa.

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Los dos días estuvieron muy increibles, pero para ser sincera amé el primer día de festival, me sorprendió muchísimo. No iba con el mood de perreo y sabroseo, más bien con la actitud de rock y mover la cabeza. El sábado siempre es en principio más tranqui, la gente llega más tarde, ya sea por la resaca del viernes, porque muchos tienen la idea que las últimas bandas son las mejores, o porque quieren agarrar la peda de sábado después de las 8 con buena música.

Hicimos el ejercicio que hace tiempo nos pedía el cuerpo, fuimos de un escenario a otro una y otra vez, escuchamos Girl Ultra, Fenster, Fntxy & Yoga Fire, entre ir a comer y rehidratarnos, ver los outfits, los tatuadores fuera de las reglas de salubridad y las activaciones de las marcas.

Alguien del line up fue muy especial, Dorit Chrysler, escucharla fue muy alucinante, la forma en que con suavidad dominaba el theremin, logró que quisiera comprarme uno sólo por gusto (¡y claro que lo voy a hacer!).

20:00 hrs y Holy Wave estaba en el escenario, el ritmo del bajo y visuales psicodélicos al estilo del Flautista de Hamelin hicieron que la gente se agrupara a verlos, lograron conectar con el público que ya los conocía y sus ahora nuevos fans.

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Hubo un momento ultra raro, mientras disfrutábamos de Jesse Baez, el alcohol y las canciones sexosas hicieron que un sujeto le usara como música de fondo para su momento de pasión, mientras besaba a la fuerza a su acompañante, le subía el vestido hasta la cintura y nadie les decía nada, la verdad se me durmió tomarle video pero iba directo a la internet porque nunca te esperas ver ese tipo de cosas en un festival alternativo.

El cierre de The Brian Jonestown Massacre fue épico, la energía como de muchachos de 20 años y en particular Joel Gion con la fuerza de un frontman que no canta, rompió el pandero (al mas puro estilo de Hendrix o Cobain ) y todos se volvieron locos con la psicodelia de su música y espectáculo, algo que me gustaría volver a vivir.

El domingo fue un poco más relajado, ya con el dominio y conocimiento de la situación, no corríamos a los escenarios, caminábamos. Nos detuvimos un poco a escuchar a I.D.A.L.G., Ava Rocha, con sus cuchillos en la cara a modo de mascara, Camila Romero, representando la escena de chicas rock que en Chile han venido surgiendo ya de hace unos años.

Vimos a Mueran Humanos mientras caía la noche y el frío, en el escenario rojo tocaban Kablam y Par Ásito, mientras que en el azul y reverberation hacían las delicias de la noche los señores (literal y en todos los sentidos) de Psychic TV y Tortoise, de lo más esperado del festival.

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Para cerrar con maestría en el escenario rojo y no más joven que los anteriores el francés Bernard Fevre (que a sus 70 años sigue dándole) con Black Devil Disco Club puso a bailar a los que aún queríamos fiesta sabiendo que al otro día regresábamos a la realidad.

Despidiéndonos de esta edición y cotorreando con Ali Gua Gua de Las Ultrasónicas nos fuimos con un muy buen sabor de boca, las rolas que necesitábamos para nuestro playlists , sin más pretensión que ir a pasarla bien y a escuchar buena música el fin de semana.

Se nos fue otro Nrmal y ya esperamos el que viene.

P.D. Agradecemos a la banda que nos encontramos, que nos ayudó con los insumos y al staff, menos al de seguridad que ya no nos dejó tomar fotos.

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