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Texto: Jorge Meléndez Fernández  | Foto: Automóviles en La Carrera Panamericana, ca.1954, plata sobre gelatina, 3.5 x 5.5”. Colección Consuelo Sosa de Ramírez

“…buen viaje valientes y recuerden el tiempo es su enemigo,

el coche su aliado y el camino su problema”

Video crónica de La Carrera Panamericana 1951

En agosto de 1955 Adolfo Ruiz Cortines, Presidente de México, informaba la cancelación de La Carrera Panamericana programada para noviembre de ese año. En su comunicado indicaba que la competencia había cumplido con su tarea inicial de publicitar la carretera Panamericana, pero el acontecimiento que desencadenó aquella decisión fue el trágico accidente ocurrido dos meses antes en la carrera de las 24 horas de Le Mans, Francia, donde murieron 84 personas y hubo 178 lesionados.

El viejo Camino Real que antaño conducía mercancías e ideas desde la capital novohispana hasta sus provincias más lejanas, con el correr de los siglos fue llenándose de movimiento, modificando su trazo y actividades. Con el arribo del ferrocarril hubo quien imaginó una vía que uniera el continente americano de norte a sur hacia el ocaso del siglo XIX, pero fue hasta 1937 cuando Bolivia, Canadá, Chile, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos de América, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y Perú firmaron el Convenio de la Carretera Panamericana, acordando su construcción, ya con los vehículos automotores como medio de transporte. México fue el primer país latinoamericano en completar su tramo en 1950.

La Carrera Panamericana nació a iniciativa de Enrique Martín Moreno y bajo el auspicio del gobierno mexicano encabezado por Miguel Alemán Valdés, un gran aficionado a los automóviles y patrocinador de dos vehículos participantes en la primer competencia, el “Coche México” y el de la “Universidad Nacional Autónoma de México”, alma mater del Presidente.

LaCarrera

Aquella primera ocasión 32 competidores salieron de Ciudad Juárez, Chihuahua un 5 de mayo de 1950 con destino en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas tras nueve etapas. A partir de la segunda edición, La Carrera invirtió su sentido concluyendo en Ciudad Juárez por cuestiones de logística. Con este cambio en Chihuahua iniciaba la última jornada de la competencia, que tenía la Ciudad Deportiva como escenario de fondo donde el numeroso público se reunía para observar cada banderazo de salida. En solo tres años La Pana ganó reconocimiento internacional entre las competiciones tipo rally y cerraba el calendario del Campeonato Mundial de Conductores y Fabricantes, lo cual atraía a los mejores pilotos y marcas automotrices de América y Europa.

La llamada época de oro de La Carrera vio su fin en su propio medio. Producto de la época de oro del capitalismo, conocido en México como Desarrollo Estabilizador, La Pana se nutrió del crecimiento e impetuosidad de la industria automotriz en la década de 1950 que centró su tecnología en alcanzar altas velocidades sobre la seguridad de los conductores; así fue cómo en aquellos cinco años de La Carrera hubo 27 muertos, entre pilotos, mecánicos y público, una de las tasas de mortalidad más altas del deporte motor.

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Hubieron de pasar más de treinta años para que La Carrera Panamericana retomara el camino aunque con rumbo distinto, Chihuahua dejó de ser la meta al convertirse en escenario cotidiano de los amantes del automóvil.

 “V8 motor and this modern design

Black convertible top and the girls don’t mind

Sportin’ with me, riding all around town for joy

Blow your horn Rocket, blow your horn…”

Rocket 88, Jackie Brenston, 1951

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