A mí siempre me gustó The Knife, el dúo electrónico sueco, eran como los primos post pubertos que venían de la gran ciudad, súper clavados e intensos en sus pláticas y su visión retorcida de ver la vida, un híbrido entre chavos punks e intelectuales.

Karin y Olof Dreijer Andersson con The Knife eran eso, una propuesta muy apasionada, con este halo de misterio, herméticos, con sus beats aunque nunca estridentes, siempre bien colocados y agradables.

Si bien, el sonido de esta banda formada en 1999 en Göteborg, Suecia no era el hilo negro de la música nórdica, había algo que sobresalía de su sonido, la voz de Karin, su vocalista. La tesitura enigmática que logra es hipnotizante, afinación concisa y un timbre muchas veces aniñado le daban ese aire de complejidad que desde su debut nos atrapó.

Otra de las características de la agrupación fue su poca disposición para colaborar con los medios e incluso para hacer apariciones en público, y cuando lo llegaban a hacer era cubiertos con máscaras, incluso durante sus primeros años se negaron a aparecer en shows en vivo, les digo, era como los primos intensos…

A mediados del año 2009 Karin empezó a crear maquetas de audio mucho más sombrías, su hermano le cedió la imagen del proyecto y se pasó al estudio donde ayudó a crear los complejos tracks de esta nueva era en la familia Dreijer llamada: FEVER RAY.

El nombre viene por la sensación que tuvo la cantante una tarde de grabación en el estudio: “Alcé mis brazos y sentí la vibración de la canción en mi piel, se sintió como un a descarga, como esa sensación de escalofrió cuando tienes fiebre, fue una señal.” En esta nueva etapa, su imagen es mucho más oscura, una vez la nombraron como la Joel-Peter Witkin de la música y bien merecida comparación, sólo basta con ver sus videos, escenarios inquietantes con hilos conductores muy complejos.

Su álbum debut homónimo, fue bien recibido por la crítica; fueron siete sencillos los que se promocionaron, uno más oscuro que el otro, siempre manteniendo ese halo de lobreguez y lleno de referencias perturbadoras, los videos “Seven” y “When I grow up” son prueba de ello.

Aunque su paso por la producción de discos es muy limitado, sus colaboraciones fueron clave para que esta agrupación pudiera posicionarse como un referente del indie electrónico europeo, el tema “If I had a Heart” es la canción de inicio de la exitosa serie Vikingos, sus apariciones en temas para reconocidas bandas y cantantes como Röyksopp, Robyn y Deus han sido aplaudidas por la crítica y muy bien recibida por su sequito de seguidores, que se cuentan por miles alrededor del mundo.

Tuvieron que pasar ocho años para que tuviera continuación su álbum debut. Plunge es el título de su recién estrenado álbum, el cual sólo está disponible en formato digital ya que su versión en físico estará disponible hasta febrero del próximo año, ¿la razón?, el intenseo de los primos raros, insisto.

A través de un comunicado de prensa, Dreijer dijo sobre su primer sencillo: “Pensaba en el sexo o al menos como una especie de intensidad física hacia reaccionar al cuerpo, pero lo lancé todo por la borda junto con el cuerpo y caí en un silencio que describe el borde de la canción (‘To the Moon and Back’)”. 

Las diversas técnicas electrónicas utilizadas por la agrupación siguen estando presentes más que nunca, los alcances con el micrófono Pitch-Shifting (Micrófono que transforma la voz aguda a una de frecuencias muy bajas) son impresionantes. En este álbum el contenido de las canciones es más crítico, la alusión hacia la industria de la música y de los vicios de la misma son plasmados de una manera burda y perturbadora en su primer video.

Ya se habla de una gira en el 2018 y de la finalización de la opera prima inspirada en la teoría de la evolución de Darwin creada por Olof y su esposa. Ganadores del Grammi (el equivalente sueco a un Grammy), Fever Ray es la muestra perfecta de cuando tienes los elementos correctos y la visión concreta de lo que quieres lograr, el éxito no se mide por cantidad si no por calidad.

Lástima, a mis verdaderos primos sólo se les quedó lo intenso y lo retorcido.

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