75° Color | Técnicas del Pasado que Influyen la Perfección del Presente

75 grados

Arturo Negrete es un maestro de la serigrafía originario de la Ciudad de México. Su ya famoso taller que lleva el nombre de 75° Color nació en el año 1984 y ahí se realizan cuidadosas impresiones de obras de distintos diseñadores y artistas. Dicho taller ha trabajado con artistas contemporáneos, modernos, así como extranjeros y nacionales. El profesionalismo de Negrete, en conjunto con su equipo del taller, lo han llevado a ser reconocido internacionalmente por la calidad de sus impresiones y por incluir técnicas que mezclan el pasado con nuestro presente haciendo de 75° Color, un taller que puede ser denominado como artesanal.

¿Cómo conoces a Alan de Proper Printshop?

Carl nos mandó a imprimir unas serigrafías, él promueve gráfica de diseñadores e ilustradores o artistas plásticos y ahorita hizo un proyecto que agarró gente de El Paso y de Ciudad Juárez, entonces a mí me mandó a imprimir las serigrafías y Carl conoce a Alan. Él imprime textil, le gustaron  mucho las impresiones en papel y nos visitó aquí en la Ciudad de México. Vino para que le diéramos un taller, le enseñamos algo de impresión y después yo hice un proyecto aquí en mi taller que se llamaba “Taller en Vida”, imprimíamos a quien fuera una pieza de serigrafía en vivo todos los sábados. Era como para un proyecto de tres meses y se fue a tres años. Se lo platiqué a Alan, le encantó la idea y él lo está realizando todos los jueves. A mí lo que me sucedió fue que se dio a conocer muchísimo por todo el mundo porque lo subía en las redes y ahora me visita mucha gente aquí en mi taller, pero en realidad yo tengo 34 años como impresor.

¿Cómo empezaste?

Como en el 1983, 82, una cosa así… un chingo de años.

¿Cuál es tu primer memoria como impresor?

Hace exactamente 34 años empecé a imprimir serigrafías de gran tamaño, carteles clásicos. Aquí en México había unos ilustradores de la vieja escuela que se preocupaban por imprimir carteles artísticos y empecé con ellos, duramos como, yo creo que unos 25 años. Tengo un archivo con más de 6 mil carteles diferentes de la historia de México impresos en serigrafía y después entra la modernidad que es la ilustración. Lo que ahorita ves en mi pagina de “75 Grados”, es lo nuevo, pero yo tengo un archivo de hace 34 años, soy cartelista de impresora en serigrafía.

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¿Quién era tu maestro ó mentor?

En aquel tiempo nadie me enseñaba. Yo aprendí solo la serigrafía, pero estos diseñadores de la vieja escuela como Vicente Rojo, Rafael López Castro, Germán Montalvo, había una camada de cubanos que venían exiliados de Cuba y eran también cartelistas. Felix Beltrán, Nico, toda esta gente fue con los que empecé a imprimir esos carteles clásicos.

¿Tú haces tus propios diseños?

No, cuando empecé a imprimir dejé de dibujar, de diseñar, porque me quería convertir más en impresor, impresor nada más, para no involucrarme en los diseños o en los dibujos de los artistas. Yo sólo quería interpretarlos.

¿Naciste y creciste en la ciudad de México?

Sí, en la Ciudad de México.

Los artistas de la frontera, ¿cómo los conociste?

No, yo ya los conocía por las redes, porque hay un grupo de comiqueros. Fui a dar un taller a la universidad y ahí conocí a toda la banda de grafiteros. Cuando me invitaron a la universidad de Ciudad Juárez, pedí que fueran estudiantes, pedí grafiteros; que estuvieran en la calle, e impresores de serigrafía que tuvieran su taller y no tuvieran nada que ver con la universidad. Duré como 10 días dando el taller y ahí fue donde conocí a toda la banda de los artistas de Ciudad Juárez.

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¿Entonces no es tu primera vez en la frontera?

Para participar en imprimir, sí.

¿Has venido a El Paso?

A El Paso no. Alan nos dice que Carl está exponiendo en el museo y quiere que haga una exhibición el 14 de abril, después voy a ir a la universidad de El Paso y regreso a Ciudad Juárez, a la universidad también, luego de vuelta a El Paso a hacer una exhibición en la plaza San Jacinto. Charlie Ramírez hizo una ilustración en base a la escultura que está en la plaza San Jacinto, que son los lagartos, una ilustración bien bonita y vamos a imprimir unas piezas ahí en el parque, después vamos a imprimir en otro lugar y el sábado en la noche, hacer lo que hace Alan los jueves, pero “Taller en Vida” el sábado en la noche con unas piezas nuevas que yo voy a llevar para imprimir. Va a haber música y fiesta.

Se convirtió en un taller galería, en un taller museo. Eso me da mucho gusto por que creo que los talleres son muy importantes para la cultura, cual sea, música, teatro, prints, todos eso.

Platícame un poco del concepto de 75 Grados.

Así se llama el taller porque es la inclinación del brasero y se imprime a 75 grados. En realidad cuando empecé a imprimir serigrafía no sabía hasta dónde iba a llegar el taller, a qué nivel, pero sí sabía que me estaba formando con los maestros de la vieja escuela, ellos tienen otro concepto de ver la gráfica mexicana. Empezamos a imprimir carteles que venían del pliego completo, gran tamaño y con el tiempo se fue transformando en un taller ícono de la cultura de México por los personajes a quienes imprimía y después el tipo de trabajo en serigrafía, nadie en México imprimía ese tamaño por ser muy grande, entonces eran carteles artísticos de opera, de música, de arte, por eso marcaban la diferencia en los carteles, al imprimir ese tipo de trabajo como más de cultura, se fue identificando el taller de esa manera. Pasa el tiempo y cuando hago el proyecto de “Taller en Vida”, que fue hace cinco años, duró tres años el proyecto, empezó a aparecer la computadora, los programas, los jóvenes, la nueva generación de ilustración. La nueva generación de jóvenes, yo quería participar con ellos, por eso hice evento todos los sábados. Facebook, Instagram, las redes, dieron a conocer el proyecto de lo que se estaba haciendo en México con los jóvenes, ahora se volvió como ícono de la cultura en México, me visitan muchos extranjeros aquí en el taller. Se convirtió en un taller de cultura con el compromiso de respeto y ahora nos busca gente de nivel de artistas para que nosotros le hagamos la producción en todas estas piezas que están en el taller. Se convirtió en un taller galería, en un taller museo. Eso me da mucho gusto por que creo que los talleres son muy importantes para la cultura, cual sea, música, teatro, prints, todos eso.

¿Me puedes platicar un poco de tu taller y tu equipo?

Nosotros somos ocho personas y todas estas personas tienen 28-29 años conmigo. El taller ahorita como está, fue como destino, porque como no sabíamos a dónde íbamos a llegar, ni sabíamos si se convertiría en negocio o no, se hizo un esfuerzo de aprendizaje de serigrafía, de repente me empezaron a pedir en universidades, desde Venezuela, Argentina, archivos para enviar, porque es el único taller que imprime de esta manera y seguido, diario estamos imprimiendo prints. Pienso que el grupo que está dentro del taller es muy importante. Cuando salgo y enseño el archivo de trabajo, le pido a los artistas que me permitan exponer ese archivo porque es información y todos me dan permiso porque no es obra mía, es un archivo que yo tengo en mi taller, pero todos estamos de acuerdo en mandar a Chihuahua, Argentina, Colombia, Venezuela, vamos a mandar unos a Alemania, uno a Suiza, del trabajo mexicano. La gran gente mexicana, como los artistas, como mi taller, es un conjunto y se ha logrado porque realmente es una educación de respeto, también de los maestros de la vieja escuela. Cuando a mi me dicen “maestro” siempre respondo que yo tengo un grupo atrás que también me responde. Yo no puedo solo. Yo dirijo, yo imprimo pero creo que el equipo y el taller funciona porque todos tenemos un respeto a uno mismo. Es un taller que es profesional. Al ser profesional tiene que salir todo bien, imprimimos calidad, con respeto al trabajo que nos piden. No existe la soberbia porque es trabajo de los artistas, no es de nosotros. Entonces llegamos a tener un conjunto de respeto del trabajo.

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¿Hay algo especial que ustedes hacen que los hace únicos?

Cuando empezamos, nadie nos enseñó, y comenzamos a hacer serigrafías con todos los recursos análogos o manuales. Eso nos dio una experiencia total. Entonces aparecen los nuevos equipos electrónicos como una afirmadora, aparecen los dispositivos, eso sí nos ahorra. La modernidad también ayudó, la habilidad que tenemos nosotros es, cuando no lo resolvemos con lo moderno regresamos al pasado, lo resolvemos manualmente. Por ejemplo, antes cuando empezaba a imprimir hacíamos hasta 150 tintas porque no teníamos la experiencia. Después me fui reduciendo, nos fuimos a 45 tintas y ahora, la ajusto como en 30 colores, pero todo a mano y eso nos hace ver como un taller artesanal, que cuando entra la gente impacta, porque estamos todos trabajando y eso es lo que nos hace ver un poco diferente a los demás talleres. Todavía nos visitan los maestros contemporáneos de la vieja escuela, se siente un ambiente muy agradable en el taller.

Yo digo que la serigrafía es ciencia y tecnología. Debería de existir una escuela de serigrafía pero no existe ninguna en el mundo, es muy difícil, debe ser una carrera.

¿Qué maquinas y tintas usas?

Para hacer una obra de arte manejamos bases transparentes, muchas bases transparentes para que nos vayan resultado los tonos requeridos y ahorras tinta. Por ejemplo, imprimes azul y luego amarillo y sale verde con bases transparentes entonces te vas ahorrando esos colores. Me he fijado que en todo el mundo, por asunto ecológico, utilizan tintas de agua. El problema con tintas de agua es que ya trae bacteria y esa bacteria con el tiempo, uno no sabe si son diez años, un año o 20 años, se pudre el papel, porque participa el agua y además el agua tiene movimiento en papel, entonces no hay un registro y esto tienen en Estados Unidos, supongo. Es muy difícil que ellos puedan ajustar los colores, así que registran. Ellos imprimen encimado. Entonces, como nosotros tenemos todavía estas tintas de aceite, cuando toca el papel, no lo moja y no lo estira, etc. Entonces las tintas de aceite duran 100, 200, 300 años en ese papel, pero también tiene plomo la tinta, entonces también podemos estar llenos de cáncer o lo que sea, pero eso es el tecnicismo de la serigrafía. Yo digo que la serigrafía es ciencia y tecnología. Debería de existir una escuela de serigrafía pero no existe ninguna en el mundo, es muy difícil, debe ser una carrera. No debe ser un oficio, debe ser una licenciatura para poder entender por qué y cómo se debe de imprimir correctamente. Nosotros imprimimos a mano porque agarramos una práctica como si estuvieras imitando una maquina. Una maquina cuesta mucho y es para producción, nosotros en realidad imprimimos 50 o 100 carteles nada más, la perfección de una maquina no la hay, pero nosotros tenemos técnicas muy finas para ajustar los colores, entonces creo que imprimimos idéntico que una máquina.

Encabezado Blog Nuevo

Texto: Fernanda León | Fotos: Cortesía de Arturo Negrete

Fotos de Arturo Negrete en la plaza de San Jacinto en el centro de El Paso, TX, 16 de Abril 2016. Galeria por Alex Durán @jam_bi

 

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